lunes, 11 de abril de 2011

economía mundial. el capitalismo luego de 1945

“En el sistema Bretón Woods, el dólar era la unidad en que otros países tenían sus reservas y respecto a la cual fijaban sus tipos de cambio. Los Estados Unidos empezaron el período de posguerra con unas reservas de oro mayores que el conjunto de las de todos los demás países. Ésta fue la base de la confianza en el dólar, porque los Estados querían y podían vender oro por dólares a los bancos centrales extranjeros. Entre 1949, momento en que la mayoría de los países devaluaron su moneda frente al dólar, y agosto de 1971, momento en que el presidente Nixon puso fin a su convertibilidad en oro, hubo muy pocas modificaciones de los tipos de cambio de estos países, por lo que las decisiones de inversión y comercio a nivel internacional se encontraron ante pocas incertidumbres a ese respecto. Con el transcurso del tiempo, la creciente competitividad del comercio de los países europeos y el Japón motivo un debilitamiento de la situación de los pagos en los Estados Unidos, y la posición de las reservas internacionales cambió totalmente. En 1950 Alemania, Italia y Japón juntos tenían reservas por valor de sólo 1,4 billones de dólares, en 1970 tenían 23800 millones de dólares. En el mismo período las reservas norteamericanas descendieron de 24,3 a 14,5 billones de dólares. La vulnerabilidad a largo plazo del país de la divisa de reserva se hizo cada vez más clara. Obviamente, su capacidad de suministrar oro a cambio de dólares no iba a durar, a menos que se produjera una modificación significativa de los tipos de cambio. De hecho, Alemania revalorizó su moneda dos veces por un total del 15%, pero el deseo de ir más allá se vió anulado porque otros países de moneda fuerte se negaron a revalorizar la suya, especialmente el Japón. En los Estados Unidos no se pensó seriamente en la posibilidad de una revalorización oficial del oro. A falta de indicios convincentes de una reforma del sistema, se sucedieron crisis especuladoras contra las paridades de cambio que existían. Montarlas fue más fácil debido al desmantelamiento de los controles de divisas en Europa y al enorme crecimiento del mercado de eurodivisas. De niveles imperceptibles en el decenio de 1950, los préstamos exteriores netos a corto plazo de los bancos de Europa subieron hasta cifrarse en 57000 millones de dólares a finales de 1970. El sistema de Bretón Woods acabó derrumbándose debido a la actuación unilateral de los Estados Unidos, que en 1970-1971 se negaron a defender su débil situación de pagos empleando los procedimientos deflacionarios normales. Permitieron una enorme acumulación de dólares por parte de los otros países, y a modo de devaluación sustitutiva impusieron una sobretasa de importación del 10% en 1971. El resto del mundo se vió obligado así a aceptar la devaluación norteamericana frente al oro en agosto de 1971. Un acuerdo de diciembre de 1971 restauró el sistema de cambios fijos con realineaciones acordadas de la moneda, pero la situación volvió a derrumbarse en 1973 definitivamente, porque la repetida y manifiesta insuficiencia de las realineaciones de los tipos de cambio fijos en un mundo donde la especulación internacional era tan fácil, hijo imposible defender un tipo fijo sin que surgiera una crisis cada pocas semanas. Dada la libertad para efectuar transacciones de pagos internacionales, y dadas las diferencias en el crecimiento nacional y la marcha de los precios, está claro, vistas las cosas retrospectivamente, que el sistema de cambios fijos de Bretón Woods no podía durar.” (Madisson, Angus – Historia del desarrollo capitalista. Sus fuerzas dinámicas. Ed. Ariel. España, 1998. p. 129, 130)

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