lunes, 11 de abril de 2011

Siglo XX. La economía. La visión de Aróstegui.

“El arco temporal que abarca desde 1914 hasta fines de siglo está caracterizado como uno de sus rasgos principales, por la dinámica de las transformaciones económicas y de la innovación tecnológica generadas por el capitalismo, en el marco de relaciones dominadas por el mercado. El volumen de la producción y los intercambios, luego de una etapa de crecimiento sólo discreto entre las dos guerras mundiales – 1,9 por ciento de promedio anual-, experimentó una expansión inédita. Los trabajos realizados por Maddison (1997) muestran que el incremento del Producto Bruto Interno (PBI) mundial alcanzó entre 1950 y 1973 el fantástico promedio del 4,9 por ciento anual, casi duplicando los valores correspondientes al período 1870-1913 (2,7 por ciento anual), un período histórico de muy positivos resultados económicos. A su vez, entre 1973 y 1992 la tasa de crecimiento se redujo al 3 por ciento anual. Sin embargo, esa dinámica se verá afectada por dos factores perturbadores: la inestabilidad del crecimiento y la incapacidad para concretar una distribución equitativa de las rentas generadas tanto en el interior de cada espacio económico nacional entre los distintos sectores sociales como entre las diferentes economías nacionales en el marco del ‘sistema mundial” (Aróstegui, El mundo contemporáneao. p. 417) “... la recomposición del sistema técnica verificada tras la crisis de los años 70 fue el resultado de la convergencia entre las oportunidades generadas por un conjunto de nuevas tecnologías –la electrónica, la biotecnología, los ‘nuevos materiales’- y una demanda social cada vez más exigente. Esta última se planteó en términos de una diversificación del consumo, de la exigencia de productos menos uniformes, de calidad garantizada; no se trataba de una desaparición de la sociedad de consumo sino de su reconfiguración bajo nuevas premisas. Frente a esta nueva realidad, se produjo una aceleración del cambio tecnológico que se manifestó de manera especial en terrenos como los materiales industriales y las llamadas ‘tecnologías de la información’. Respecto de los materiales, se trató, por una parte, del desarrollo que experimentaron los plásticos –impulsados por los shocks petroleros-, las cerámicas y los ‘materiales compuestos’ (fibras de vidrio, resinas) y, por otra, de las modificaciones que se produjeron en la tecnología de materiales tradicionales como los metales, el papel, etc. (...) Por su parte, la historia de las tecnologías de la información desde la década del 70 –microelectrónica, informática, telecomunicaciones, optoelectrónica- es la demostración clara de un proceso de convergencia tecnológica que condujo a la conformación de un sistema de redes integradas a escala mundial; (...) Tres tecnologías de base, la de componentes electrónicos, la vinculada con la transmisiones y la de la digitalización, se combinaron en una dinámica interactiva hasta acelerar y hacer posible la fusión de un sistema de tratamiento de la información –la informática- y un sistema mediático de creación de imágenes y sonidos.” (792, 793) “Uno de los aspectos significativos de la nueva realidad tecnológica ha sido la aplicación de los sistemas informáticos al diseño y el control de los procesos, la llamada ‘tecnología de gestión’. A la automatización y solución de numerosos problemas emergentes del trabajo de oficina, se agregó una nueva racionalidad en la operación coordinada de los shocks y de la producción con el objetivo de reducir los inventarios. Se concreta así lo que ha sido denominado ‘sistema integrado de administración, producción y comercialización ‘ (Saborido y Berenblum, 1999). El avance tecnológico permitió pasar del sistema de grandes plantas y producción uniforme a un esquema flexible de unidades adaptables a una creciente diferenciación de los productos; su valor reside en la capacidad de satisfacción de un mercado consumidor cuyos deseos son minuciosamente estudiados, provocados y reemplazados por la racionalidad de las leyes de la comercialización.” (794)

Concepto de capitalismo

"El capitalismo contemporáneo nace y se desarrolla con la sociedad industrial. Tras una auténtica revolución en las técnicas de producción, comenzará a ser posible la tendencia a acumular un volumen de capital cada vez mayor. Al mismo tiempo, cambiarán las ideas tradicionales sobre cómo debe distribuirse la riqueza y cómo esta riqueza ha de dirigirse a fines específicos. Ahora bien, es muy importante reconocer que esta nueva fase que inicia el capitalismo en el siglo XIX necesitó que coincidieran una serie de factores de diversa índole. Fue preciso que la agricultura se transformara mediante métodos más modernos de explotación, que las tierras se reorganizaran, que se construyeran grandes extensiones de cultivos especializados, que desapareciera una excesiva parcelación de los terrenos productivos. También fue sumamente importante el desarrollo de las poblaciones en cada país, ya que en este siglo aumentan los índices de natalidad, al tiempo que se reducen los de mortalidad (fenómeno que se denomina generalmente 'presión demográfica'). Para que fuera posible una mayor agilidad en el traslado de las mercancías, de los hombres y de los capitales, resultaba apremiante mejorar las vías de comunicación y los sistemas de transporte. La evolución que se hizo notar en los complicados métodos del mundo de las finanzas, en cuanto a especialización y eficacia, constituyó otra apreciable aportación a este período de transformaciones radicales. Cuando pensamos en la revolución industrial, evocamos fundamentalmente los primeros pasos del capitalismo liberal y del predominio de la iniciativa privada. La aristocracia y la gran burguesía terrateniente comenzarán a pensar que es más rentable ir dejando de invertir sus ahorros en la agricultura y comenzar la aventura de la inversión industrial. Al mismo tiempo, los comerciantes -que tanto habían prosperado con el auge del omercio exterior durante el siglo XVIII- se van convertiendo en verdaderos grandes industriales cuando comprenden que el avance tecnológico proporciona nuevos medios de producción (maquinaria, útiles de trabajo mucho más eficaces). Podríamos decir que se abre una especie de corriente que iría de las industrias secundarias (viejas explotaciones del mundo rural) a las primarias (modernas explotaciones industriales que comienzan a alzarse alrededor de las grandes ciudades). Los cambios sociales se irán produciendo también paralelamente al advenimiento y triunfo del capitalismo industrial. La acumulación de capitales y la industrialización movilizaron enormes contingentes humanos. Millares de hombres y mujeres trabajadores pagaron el precio de una nueva era de prosperidad y opulencia. Ellos fueron los protagonistas de los papeles más duros de esta etapa de la historia. Lanzados en grandes oleadas de emigración interior y exterior, padecieron los primeros tiempos del hacinamiento urbano, ocuparon las calles en lucha contra el paro ante las amenazas de la mecanización. Las nuevas relaciones de producción, que condenaban al trabajador a la total indefensión frente a los abusos de la patronal; la proletarización; la amenaza constante de las oscilaciones del mercado de trabajo, de la oferta y la demanda, fueron la estación terminal a la que arrivaban los antiguos siervos para convertirse en asalariados. La degradación y el empobrecimiento de amplias masas de población, que conllevaba el desarrollo del capitalismo industrial, tuvo consecuencias económicas y sociales defavorables para quien no tenía más posibilidad de supervivencia que la venta de su fuerza de trabajo. Todo el siglo XIX quedará marcado por un constante desencadenamiento de luchas obreras por el derecho al trabajo o la sindicación legal. Corrientes de pensamiento político, filosófico y económico esbozarán entonces los primeros grandes proyectos de transformación global y radical de todo el conjunto social dominante." (Historia del mundo contemporáneo- Gómez Navarro y otros) "El capitalismo es un modo de producción basado fundamentalmente en la propiedad privada de los medios de producción (materias primas e instrumentos de trabajo intervinientes en su transformación en productos), y en el carácter de asalariado de los trabajadores. La relación básica de este sistema es la que se establece entre los obreros (hombres jurídicamente libres contrariamente a los siervos y esclavos pero carentes de medios de vida propios) y los capitalistas (propietarios de los medios de producción que para ponerlos en funcionamiento, contratan a los obreros por un salario)." (Gastiazoro - "Léxico de economía") En el régimen de producción capitalista los objetos necesarios para el consumo de todo tipo revisten la forma de mercancías, o productos que sólo se puede obtener en el mercado a través del cambio. Toda la sociedad capitalista está organizada para producir y consumir mercancías y todos los miembros activos de la sociedad están ligados -directa o indirectamente- a la producción de mercancías. Pero los medios de producción (máquinas, materias primas, establecimientos industriales) necesarios para producir las distintas mercancías son de propiedad privada, no de todo el mundo, sino de un grupo social relativamente reducido. La burguesía es la clase social que dispone del monopolio de los medios de producción. La inmensa mayoría de la población, en cambio, vive de su salario, es decir, vende en el mercado lo único de que dispone con valor económico: su propia fuerza de trabajo, que se convierte así en una mercancía que reviste un carácter peculiar, pues su utilización en la actividad productiva crea nuevos valores que exceden en mucho su propio valor. El capitalista le paga al obrero un salario, que representa el valor de la fuerza de trabajo en las condiciones sociales medias imperantes en ese momento, o más exactamente, el costo de reproducción de la fuerza de trabajo (alimentos, indumentaria, vivienda y otros gastos para el trabajador y su grupo familiar, considerados mínimos y necesarios para que el obrero pueda reconstituir su fuerza de trabajo), pero se apropia del excedente. Si la jornada de trabajo es, por ejemplo, de ocho horas, es posible que cinco o seis horas sean suficientes para generar un valor equivalente al costo de la reproducción de la fuerza de trabajo; en ese caso, las dos o tres horas restantes constituyen el excedente o plusvalía. El capitalista utiliza parte del excedente para su propio consumo, para pagar los impuestos al Estado, los salarios a los trabajadores improductivos y los intereses y las rentas a otros capitalistas, pero otra parte muy importante la invierte en ampliar el proceso productivo, incorporándolo al capital original. De esta forma, el excedente, que es un producto social, resulta apropiado en forma individual por el capitalista, que dispone de él a su arbitrio y según las condiciones del mercado y las perspectivas de mejorar o no sus ganancias. Si las perspectivas de rentabilidad son adversas, el excedente puede quedar parcial o tatalmente inmovilizado, y entonces sobrevienen los períodos de crisis. La acumulación y las ganancias capitalistas dependen de la magnitud de los salarios pagados con respecto al excedente generado y al capital total empleado." ( Carlos Avalo - "El imperialismo económico" - Rev. Transformaciones Fasc. 13) CAPITALISMO. “El tèrmino designa el sistema socioeconòmico caracterizado fundamentalmente por la propiedad privada de los principales medios de producciòn y la libertad reconocida a los individuos para realizar contratos que regulen sus propios intereses. Històricamente el capitalismo surgiò en Europa occidental como sistema basado en la organizaciòn del trabajo libre asalariado, diferenciàndose de otros sistemas fundados en la utilizaciòn de mano de obra esclava o servil. Desde el punto de vista jurìdico, el capitalismo descansa, pues, ‘sobre dos instituciones esenciales: el derecho de propiedad privada y la libertad de contrato, incluida en este concepto la contrataciòn del trabajo personal. En general, la actividad econòmica està orientada hacia la rentabilidad u obtenciòn de beneficios por las empresas privadas en un règimen de libre concurrencia en el cual, al menos en principio, el Estado no interviene. El elemento central del sistema es el mercado, ya que la finalidad de la producciòn es el intercambio y no el consumo directo. Segùn la ley de oferta y demanda, el mercado regula los precios y las retribuciones de todos los factores que intervienen en el proceso de producciòn y distribuciòn. La competencia es el motor y el regulador de la actividad econòmica.” (Paz Gajardo en “Diccionario de Ciencias Sociales y Polìticas” de Torcuato Di Tella y otros) “El capital, (...) es un conjunto de medios de producciòn eficaces y masivos, susceptibles de reproducirse y de crecer, globalmente, por su mecànica propia, y que, en el sistema capitalista, tienen como caracterìstica esencial la de estar apropiados. (:..) lo que define al capitalismo no es la existencia del capital, sino su apropiaciòn ...” (Pierre Vilar – “Iniciaciòn al vocabulario del anàlisis històrico”) el ciclo capitalista “El esquema (simplificado) del ‘ciclo’ se entiende fàcilmente: en un momento de aumento de la demanda, de subida de precios, de mano de obra abundante y, por tanto, de beneficios elevados, la empresa es estimulada; la que ya existe reinvierte, aumenta o mejora su utillaje; y el empresario que tiene màs ambiciòn que capital encuentra crèdito; los bancos se activan; el estìmulo pasa del sector de los bienes de consumo al de los bienes de producciòn; aumenta la oferta de equipamiento. ¿Puede tal situaciòn durar indefinidamente? La mano de obra, al hacerse màs rara, se hace màs exigente, y el dinero resulta màs caro, la tasa de beneficio acaba reducièndose. A partir de este instante, la inversiòn vacila. Basta con una quiebra, con un pànico en la bolsa, con que un banco imprudente se vez obligado a cerrar sus ventanillas, y el movimiento de alza, que se propagaba de abajo arriba, se transforma, de arriba abajo, en una epidemia de baja. En la base, la amenaza de liminaciòn se cierne sobre las màs rutinarias de las viejas empresas y sobre las màs imprudentes de las nuevas. Todas tienden a reducir su actividad, su personal. Es el paro. El paro no sirve para facilitar el relanzamiento del mercado. Pero fuerza a aceptar salarios màs bajos, y puede ser el origen de una recuperaciòn (o de una esperanza de recuperaciòn) del beneficio. La selecciòn operada en las empresas permite tambièn abrigar esta esperanza a partir de precios màs bajos. Si el consumo responde a esta incitaciòn, pronto remontaràn. Y se producirà la recuperaciòn.” (Perry Anderson, Idem.)

Capitalismo. Definición de Maurice Dobb

“... un sistema bajo el que la fuerza de trabajo se había ‘convertido, a su vez, en mercancía’, y era comprada y vendida en el mercado como cualquier otro objeto de cambio. Tuvo su presupuesto histórico en la concentración de la propiedad de los medios de producción en manos de una clase que sólo constituía un pequeño sector de la sociedad y en el consiguiente surgimiento de una clase desposeída, que tenía en la venta de su fuerza de trabajo su única fuente de subsistencia. Esta última, por lo tanto, realizaba la actividad productiva, no por compulsión legal sino sobre la base de un contrato de salario. (...) no basta con que exista comercio y préstamo en dinero o una clase especializada de mercaderes o financistas –aunque sean hombres acaudalados- para constituir una sociedad capitalista. No basta que haya poseedores de capital, por ‘lucrativo’ que sea: tienen que emplear ese capital para extraer plusvalía a la fuerza de trabajo en el proceso de producción.” (Dobb, Maurice - Estudios sobre el desarrollo del capitalismo. Ed. S. XXI. p. 22)

la economía capitalista luego de 1945. la visión del historiador económico Angus Madisson.

“Buena parte del ‘milagro’ de productividad del período 1950-1973 se debió a una concatenación favorable de circunstancias políticas. Los elevados niveles de la demanda mantuvieron el pleno empleo y estimularon el rápido aumento de las inversiones. Las existencias de capital se incrementaron con una velocidad sin precedentes. El trabajo pasó de actividades de baja productividad a otras más provechosas. Se eliminaron las barreras que obstaculizaban el comercio mundial y mejoró la especialización internacional. Los países europeos y el Japón pudieron aprovechar estas oportunidades porque poseían elevados niveles de especialización y educación, así como la capacidad institucional necesaria para reunir y asignar grandes recursos de capital. Obtuvieron resultados especialmente buenos en las tareas de liberalizar el comercio internacional y los flujos de capital …” (Madisson, Angus – Historia del desarrollo capitalista. Sus fuerzas dinámicas. Ed. Ariel. España, 1998. pp. 96, 97)

economía mundial. el capitalismo luego de 1945.

“En la ‘edad de oro’, el desarrollo económico de los países capitalistas avanzados superó todas las marcas históricas, pero sufrió un empeoramiento significativo después de 1973. El crecimiento medio del PBI descendió del 4,8% al 2,6% anual y el ritmo de la inflación se aceleró mucho. (…) Varias características concretas mejoraron el rendimiento económico en los decenios de 1950 y 1960. A saber: 1. La reaplicación afortunada de políticas liberales en las transacciones internacionales. 2. El fomento de la boyante demanda interior por parte del gobierno. 3. Las políticas y circunstancias que contribuyeron a que la inflación fuese relativamente modesta en condiciones de demanda muy elevada. 4. Una reserva de posibilidades de crecimiento que hicieron que la respuesta de la oferta en Europa y el Japón fuera muy sensible a los elevados niveles de la demanda.” (Madisson, Angus – Historia del desarrollo capitalista. Sus fuerzas dinámicas. Ed. Ariel. España, 1998. p. 121)

economía mundial. el capitalismo luego de 1945

“En el sistema Bretón Woods, el dólar era la unidad en que otros países tenían sus reservas y respecto a la cual fijaban sus tipos de cambio. Los Estados Unidos empezaron el período de posguerra con unas reservas de oro mayores que el conjunto de las de todos los demás países. Ésta fue la base de la confianza en el dólar, porque los Estados querían y podían vender oro por dólares a los bancos centrales extranjeros. Entre 1949, momento en que la mayoría de los países devaluaron su moneda frente al dólar, y agosto de 1971, momento en que el presidente Nixon puso fin a su convertibilidad en oro, hubo muy pocas modificaciones de los tipos de cambio de estos países, por lo que las decisiones de inversión y comercio a nivel internacional se encontraron ante pocas incertidumbres a ese respecto. Con el transcurso del tiempo, la creciente competitividad del comercio de los países europeos y el Japón motivo un debilitamiento de la situación de los pagos en los Estados Unidos, y la posición de las reservas internacionales cambió totalmente. En 1950 Alemania, Italia y Japón juntos tenían reservas por valor de sólo 1,4 billones de dólares, en 1970 tenían 23800 millones de dólares. En el mismo período las reservas norteamericanas descendieron de 24,3 a 14,5 billones de dólares. La vulnerabilidad a largo plazo del país de la divisa de reserva se hizo cada vez más clara. Obviamente, su capacidad de suministrar oro a cambio de dólares no iba a durar, a menos que se produjera una modificación significativa de los tipos de cambio. De hecho, Alemania revalorizó su moneda dos veces por un total del 15%, pero el deseo de ir más allá se vió anulado porque otros países de moneda fuerte se negaron a revalorizar la suya, especialmente el Japón. En los Estados Unidos no se pensó seriamente en la posibilidad de una revalorización oficial del oro. A falta de indicios convincentes de una reforma del sistema, se sucedieron crisis especuladoras contra las paridades de cambio que existían. Montarlas fue más fácil debido al desmantelamiento de los controles de divisas en Europa y al enorme crecimiento del mercado de eurodivisas. De niveles imperceptibles en el decenio de 1950, los préstamos exteriores netos a corto plazo de los bancos de Europa subieron hasta cifrarse en 57000 millones de dólares a finales de 1970. El sistema de Bretón Woods acabó derrumbándose debido a la actuación unilateral de los Estados Unidos, que en 1970-1971 se negaron a defender su débil situación de pagos empleando los procedimientos deflacionarios normales. Permitieron una enorme acumulación de dólares por parte de los otros países, y a modo de devaluación sustitutiva impusieron una sobretasa de importación del 10% en 1971. El resto del mundo se vió obligado así a aceptar la devaluación norteamericana frente al oro en agosto de 1971. Un acuerdo de diciembre de 1971 restauró el sistema de cambios fijos con realineaciones acordadas de la moneda, pero la situación volvió a derrumbarse en 1973 definitivamente, porque la repetida y manifiesta insuficiencia de las realineaciones de los tipos de cambio fijos en un mundo donde la especulación internacional era tan fácil, hijo imposible defender un tipo fijo sin que surgiera una crisis cada pocas semanas. Dada la libertad para efectuar transacciones de pagos internacionales, y dadas las diferencias en el crecimiento nacional y la marcha de los precios, está claro, vistas las cosas retrospectivamente, que el sistema de cambios fijos de Bretón Woods no podía durar.” (Madisson, Angus – Historia del desarrollo capitalista. Sus fuerzas dinámicas. Ed. Ariel. España, 1998. p. 129, 130)

economía mundial. el capitalismo luego de 1945.

“Los años de 1950ª 1973 fueron de prosperidad sin paralelo, ya que el PBI de nuestros 32 países (países de la OCDE) creció a 5.1% anual y el ingreso per cápita a 3.3 por ciento. Podemos buscar la explicación de este auge en tres dimensiones. En primer lugar, había un orden internacional que funcionaba con códigos de comportamiento explícitos y racionales, y una base institucional fuerte y flexible que no había existido antes. Hubo una escisión Este-Oeste, pero tenía algunos elementos de estabilidad, y había entre las economías capitalistas una armonía de intereses mucho mayor que en la época entreguerras. Las relaciones Norte-Sur se transformaron de la tutela colonial de antes de la guerra en una situación en la que se hacía más hincapié (en forma retórica y a menudo sustantiva) en la acción para estimular el desarrollo. Había un flujo moderado, pero bastante estable, de capital hacia los países en desarrollo, igual a cerca de 2.5% de su PBI. Este nuevo orden afectaba positivamente las opciones de la mayoría de los países, ofreciendo nuevas oportunidades para el comercio y la especialización, mejor acceso al capital y la tecnología extranjeros, y mayores posibilidades para la migración internacional, así como la tranquilidad y el estímulo debidos al hecho de operar en una economía mundial en expansión sostenida, libre de choques deflacionarios y que ofrecía foros para negociación, consulta y ayuda mutua. El segundo nuevo elemento de fuerza era la modificación del carácter de las políticas económicas internas, conscientemente destinadas a promover elevados niveles de demanda y empleo en los países avanzados, y de ordinario orientadas hacia objetivos de desarrollo en otras partes. Por último, podemos explicar más directamente el mejoramiento de la actuación gracias a la elevación general y marcada de las razones de inversión, el aumento de la ayuda externa y las transferencias de tecnología, …” (Maddison, Angus – La economía mundial en el siglo XX. Ed. F.C.E. México, 1992. p. 85)

Economía mundial. El capitalismo luego de 1945.

“Los primeros pasos hacia el orden de la posguerra fueron de carácter mundial, por ejemplo la creación de las Naciones Unidas como una sucesora de la Sociedad de las Naciones, más eficaz para mantener la paz, con varias agencias especializadas –FAO, UNESCO, OIT, FMI y Banco Mundial – para la promoción del desarrollo económico y social. Poco después de la guerra, la guerra fría que estalló entre las dos superpotencias elevó los costos de la coexistencia pacífica. La disuasión mutua exigía grandes gastos militares y la creación de alianzas militares en competencia (la OTAN y el Pacto de Varsovia). También se puso en claro que la escala de financiamiento requerido para favorecer efectivamente el rápido resurgimiento económico superaba con mucho la que se consideró cuando se crearon los nuevos organismos de las Naciones Unidas. Así, éstos se complementaron con nuevas dependencias de alcance más restringido: la OCEE en Europa Occidental y el CAME en Europa Oriental. La OCEE (Organización para la Cooperación Económica Europea) surgió del Plan Marshall, bajo el cual los Estados Unidos aportaron una ayuda equivalente a 3% de su PBI durante cuatro años a los países europeos que formaron la nueva organización. La ayuda se condicionó a la supresión mutua de las barreras al comercio y los pagos internacionales, y trataba de reestablecer el vigor y promover la unidad de la parte de la economía mundial más afectada. Inicialmente se ofreció la ayuda Marshall también a los países de Europa Oriental, que la rechazaron. Los países comunistas permanecieron fuera del FMI y el Banco Mundial, lo que significaba que ambos organismos eran también, de facto, parte de la estructura institucional de Occidente. (…) Los Estados Unidos fueron el centro del orden monetario internacional de la posguerra –el sistema de tipos fijos basados en el dólar, que se estableciera en Bretón Woods-, pero hubo cooperación para la administración de este sistema en los comités del FMI y la OCDE, al igual que en el BPI (Banco de Pagos Internacionales). Esta compleja red de cooperación era muy diferente de las reglas sencillas no escritas que habían gobernado la conducta antes de 1914, o de la discordia recurrente de los años entreguerras. En efecto, los arreglos de estrecha cooperación dentro del Oeste, dentro del Este, y (en medida mucho menor) entre los países en desarrollo, coexistían con una interrelación mundial más exigua dentro de los organismos de las Naciones Unidas, menos conflictiva de lo que podría haberse esperado. (…) En 1958 empezó a operar la Comunidad Europea. Se trataba de un agrupamiento más pequeño de seis países europeos, con mayores ambiciones para la integración de sus economías que los 17 miembros de la OCEE. (…) No hay duda de que los países europeos eran los principales beneficiarios de la reducci`´on de estas barreras comerciales. Sin embargo, dentro del GATT (acuerdo General sobre Aranceles y Comercio) hubo varias reducciones sucesivas de las barreras comerciales mundiales, de modo que muchos de los beneficios de la liberalización del comercio industrial iniciada en Europa se filtraron por todo el mundo. (…) Una de las tareas de la cooperación occidental que surgiera en 1961, cuando la OCEE se convirtió en la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Que incluyó a EEUU, Canadá, Japón, Australia, Nueva Zelanda, además de los países de Europa Occidental originarios), fue la coordinación de lo programas bilaterales de ayuda al desarrollo …” (idem. Pp. 85-87)

martes, 5 de abril de 2011

Macroeconomía y microeconomía

“La microeconomía es aquella rama de la economía que estudia el comportamiento de los agentes económicos, así como sus interrelaciones. Una preocupación de la microeconomía es el estudio de la manera en que los agentes económicos asignan recursos escasos a los múltiples usos posibles. Por ejemplo, a la microeconomía le interesa cómo fue afectado el comercio minorista con la instalación del hipermercado géant. Asimismo, es preocupación evaluar como esta instalación afectó los precios de los productos en ese mercado. La macroeconomía se ocupa del estudio del funcionamiento de la economía en su conjunto. Por lo tanto, la macroeconomía se ocupa del análisis del comportamiento global de la economía, tomando como ámbito de referencia una región o un país, incorpora una perspectiva de conjunto acerca de por qué suceden los fenómenos económicos con el fin de definir qué debe hacerse para resolver los problemas económicas.” (Economía para no economistas. Depto de Economía. Fac. de C.S. UDELAR. Uruguay, 2000. p. 23)
Teorías económicas “La economía, como el resto de las ciencias, utiliza un conjunto de herramientas que facilitan el análisis de la realidad, dada su complejidad. Es así que desarrolla teorías y modelos que representan una visión simplificada de la realidad y que se basan en un conjunto de supuestos que permiten aislar algunos aspectos para poder analizar otros. Una teoría económica es una simplificación deliberada de las relaciones reales, que pretende explicar cómo funcionan las mismas. Un modelo económico es una abstracción de la realidad que a través de supuestos explica un aspecto de un fenómeno más amplio. La teoría económica nos proporciona una estructura lógica para analizar datos económicos, permitiendo ordenar y jerarquizar las observaciones de los hechos económicos con el objetivo de explicar de qué manera se encuentran relacionados. Las teorías no se corresponden estrictamente con la realidad, pero dada la complejidad de la misma, en donde existen demasiados bienes, demasiados agentes económicos, etc. La simplificación resulta la única forma de análisis posible.” (idem. p. 23)

Economía. Conceptos.

Concepto de mercado. Tipos de mercado “Un mercado es un conjunto de compradores y vendedores de un bien o servicio. En general, las empresas pertenecientes a un mercado producen un mismo producto o un conjunto de productos relacionados entre sí, esto es, altamente sustitutos, y producen de acuerdo a una tecnología similar. Dicho mercado puede existir en un lugar determinado, como el Mercado Modelo donde se intercambiar frutas y verduras en Montevideo, o realizarse las transacciones a través de una línea telefónica o un fax, bolsas de valores, mercados de exportaciones e importaciones, etc. No siempre es fácil definir un mercado. Por ejemplo, a veces es difícil determinar si dos productos son sustitutos, por lo tanto si pertenecen o no al mismo mercado. ¿La cerveza es sustituta del vino? De serlo podríamos hablar del mercado de bebidas alcohólicas, en caso contrario debemos hablar del mercado de los vinos y del mercado de las cervezas. Otras veces es difícil determinar un límite geográfico, un mercado es ¿el Uruguay?, ¿el MERCOSUR? ¿o el mundo?” (idem. p. 71) “Poder de mercado se denomina a la capacidad que tiene la empresa para influir en el precio del mercado” (idem. 72)