miércoles, 21 de septiembre de 2011
"Así como el dualismo sujeto-objeto, la salud-enfermedad está instalada en nuestra cultura como un dualismo. Al hablar de dualismos nos estamos refiriendo a nociones naturalizadas, separaciones instaladas en la vida cotidiana, en las formas de pensar, y en dimensiones conceptuales; los dualismos tienen funcionalidad en la vida social. Constituyen procesos de subjetivación, y como tales producen formas de pensar, de vivir, de actuar, de sentir, de relacionarse, de interpretar el mundo. En el proceso de producción de los dualismos se acopla necesariamente la exclusión de alguno de los dos polos en tanto están basados en elecciones sucesivas: o blanco o negro, o sano o enfermo; siempre hay máquinas binarias en juego. Una vez producida la divisón, aparece como natural su existencia, ocultando los procesos históricos que la hicieron posible. (...) En el caso de la salud-enfermedad, su instalación como dualismo genera clasificaciones, exclusiones; es bastante reciente la posibilidad de pensar la salud enfermedad como continuum, como proceso." (Etcheverry en "Tránsitos de una psicología social." pp. 69, 70)
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