“Desde el punto de vista social se impuso una confianza ilimitada en los poderes de la razón y en que la ciencia impulsaría el progreso permanente, si los seres humanos se mostraran capaces de dominar sus sentimientos y disciplinar su accionar detrás de los dictados de la razón. A su vez, el hombre se pensaba radicalmente separado de la naturaleza: observador y observado eran términos rigurosamente separados. En un universo domesticado de esencias estables, de procesos reversibles, de leyes universales, reglado y predictible en el que el hombre se concebía separado de la naturaleza, se sentía ajeno, creía poder observar desde una perspectiva exterior independiente y arrancar al mundo-objeto sus secretos para dominarlo a su arbitrio, sólo un proyecto era posible : conocer para dominar.” (Denise Najmanovich)
“El famoso "gap" 90/10, que indica que se investiga en salud dedicando un 90% de los recursos a enfermedades que solo suponen el 10% de la carga de enfermedad mundial, apenas ha mejorado en la última década.”
(Antoni Trilla es jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona, profesor agregado de Salud Pública en la Universidad de Barcelona e investigador asociado del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) y del Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (CRESIB).)
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2008/11/17/saludpublica/1226912794.html
“El saber académico, tal como está distribuido en el sistema de enseñanza, implica evidentemente una conformidad política: en historia, se os pide saber un determinado número de cosas, y no otras –o más bien un cierto número de cosas constituyen el saber en su contenido y en sus normas-. Dos ejemplos. El saber oficial ha representado siempre al poder político como el centro de una lucha dentro de una clase social (querellas dinásticas en la aristocracia, conflictos parlamentarios en la burguesía); o incluso como el centro de una lucha entre la aristocracia y la burguesía. En cuanto a los movimientos populares, se les ha presentado como producidos por el hambre, los impuestos, el paro; nunca como lucha por el poder, como si las masas pudiesen soñar con comer bien pero no con ejercer el poder” (Foucault, Michael – “Microfísica del poder” Ed. La piqueta. Madrid, 1992)
“Cuando se habla de autonomía se habla de algo que es análogo a la capacidad de criticar el propio pensamiento, a la facultad de reflexionar, de regresar sobre lo que uno ha pensado y ser capaz de decir: “pienso esto porque me convence”. Tales individuos no pueden existir si la sociedad no los fabrica, para decirlo de alguna manera; es decir, si no los enseña a ser verdaderamente libres en el sentido descrito, ya que sólo tales individuos pueden configurar una sociedad autónoma.”
( Castoriadis - cuaderno de jornadas 03, Diálogo con Cornelius Castoriadis, publicado por la FFYL de la UNAM)
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