“Este mundo ya no es un mundo determinado por fuerzas que actúan como premisas con una conclusión forzosa y conocida por técnico o psicólogo que "sabe" lo que al otro le sucede.
El mundo determinado, tal como lo concebía Laplace, a partir de Newton donde existía un conjunto de leyes científicas que nos permitirían predecir todo lo que sucediera en el universo se ha desvanecido.
Heisenberg plantea el principio de incertidumbre en que establece que no se pueden predecir los acontecimientos futuros con exactitud “
(Stephen Hawking en Jorge Cohen, introducción a las teorías psicológicas, ed. Psicolibros, Montevideo, Uruguay, 2007, p95.)
“El conocimiento, ese modo peculiar de relación del hombre con las cosas que hegemonizó el pensamiento y la vida de las personas en los dos últimos siglos es cuestionado. La verdad misma es cuestionada, ya no es más adecuación del juicio con la cosa, no tiene las notas de la certeza. La verdad es perspectiva, punto de vista, abandona las alturas metafísicas, deja de ser universal y necesaria.
Asistimos al fin de la hegemonía de un modo de pensar único que concibió lo que hay, el ser, bajo el modo de la simple presencia y la regencia del ideal de objetividad. Época que forma parte de la historia de la metafísica occidental en donde el ser fue entendido como estructura estable, en donde imperó un único sentido para la realidad y único modo de pensar.” (Lee Teles, Una filosofía del porvenir)
“El conocimiento no es únicamente descripción más o menos controlada de un objeto de la realidad, no es únicamente la descripción de las relaciones de dicho objeto con otros similares, homogéneos o heterogéneos. El conocimiento aparece como producción o resultado de acciones recíprocas entre el sujeto y el objeto.”
(Roberto Manero Brito – El análisis de las implicaciones)
“(Descartes) afirmó que «el concepto de cuerpo no incluye nada que pertenezca a la mente y el de mente, nada que pertenezca al cuerpo»15. La distinción que Descartes hizo entre la mente y el cuerpo ha calado hondo en la civilización occidental. Nos ha enseñado a pensar en nosotros mismos como egos aislados «dentro» de nuestro cuerpo; nos ha hecho conceder más valor al trabajo intelectual que al manual; a las grandes industrias les ha permitido vender al público —especialmente al público femenino— productos que le darían el «cuerpo ideal»; a los médicos les ha impedido considerar las dimensiones psicológicas de las enfermedades y a los psicoanalistas ocuparse del cuerpo de sus pacientes. En las ciencias humanas, la distinción cartesiana ha provocado una infinita confusión sobre la relación que existe entre la mente y el cerebro; en física, ha hecho que los fundadores de la mecánica cuántica se enfrenten a enormes obstáculos en sus observaciones de los fenómenos atómicos. Según Heisenberg, que luchó contra este problema durante muchos años: «En los últimos tres siglos esta división ha ido penetrando profundamente en la mente humana, y pasará mucho tiempo antes de que pueda ser reemplazada con una postura verdaderamente diferente ante el problema de la realidad»
(…)La concepción mecanicista del universo ideada por Descartes proporcionó la autorización «científica» para la manipulación y la explotación de los recursos naturales que se ha convertido en una constante de la cultura occidental. De hecho, Descartes compartía la opinión de Bacon en cuanto a que la meta de la ciencia era dominar y controlar la naturaleza y afirmaba que podía utilizarse el conocimiento científico para «convertirnos en los amos y dueños de la naturaleza»18.
En su tentativa de crear una ciencia natural completa, Descartes incluyó a los organismos vivos dentro de su visión mecanicista de la materia. Las plantas y los animales se consideraban simples máquinas; los seres humanos estaban habitados por un alma racional que se conectaba con el cuerpo mediante la glándula pineal, situada en el centro del cerebro. En cuanto al cuerpo humano, era imposible diferenciarlo de un animal/máquina. Descartes explicó detalladamente la manera de reducir los movimientos y las funciones biológicas del cuerpo a simples operaciones mecánicas, a fin de demostrar que los organismos vivos eran meros autómatas.
(…)En la época de Descartes la relojería había alcanzado un alto nivel de perfeccionamiento y, por consiguiente, el reloj era un modelo privilegiado para otras máquinas automáticas. Descartes comparaba a los animales a «un reloj... hecho... de ruedas y muelles» y extendió la comparación al cuerpo humano: «Veo el cuerpo humano como una máquina... En mi opinión... un enfermo y un reloj mal hecho pueden compararse con mi idea de un hombre sano y un reloj bien hecho»"20
La visión cartesiana de los organismos vivos tuvo una influencia decisiva en la evolución de las ciencias humanas. Describir minuciosamente los mecanismos que constituyen los organismos vivos ha sido la tarea principal de todos los biólogos, los sociólogos y los psicólogos en los últimos trescientos años. El enfoque cartesiano ha tenido mucho éxito —especialmente en el campo de la biología—pero también ha limitado los posibles caminos de la investigación científica. El problema está en que los científicos, alentados por el éxito obtenido tratando a los organismos vivos como máquinas, tienden a creer que estos organismos son sólo máquinas. Las consecuencias negativas de esta falacia reduccionista se han vuelto clarísimas en la medicina; los médicos, suscritos a la imagen cartesiana del cuerpo humano como un mecanismo de relojería, no pueden entender muchas de las principales enfermedades presentes
(Capra - El Punto Crucial)
“Las teorías esenciales de la visión del mundo y el sistema de valores que están en la base de nuestra cultura y que hoy tenemos que reexaminar atentamente se formularon en los siglos XVI y XVII. Entre 1500 y 1700 se produjo un cambio radical en la mentalidad de las personas y en la idea que éstas tenían acerca de las cosas. La nueva mentalidad y la nueva percepción del mundo dieron a nuestra civilización occidental los rasgos que caracterizan la era moderna y se convirtieron en las bases del paradigma que ha dominado nuestra cultura durante los últimos trescientos años”
(Capra – El Punto Crucial)
“… las ciencias naturales, las humanidades y las ciencias sociales se han inspirado en la física clásica newtoniana. Ya los físicos han superado este modelo; ahora las demás ciencias tienen que profundizar las ideas en las que se sustentan.
Entre las ciencias que han sufrido la influencia de la filosofía cartesiana y de la física newtoniana y que se verán obligadas a cambiar para coincidir con las ideas de la física moderna, prestaré atención principalmente a aquellas que tratan de la salud en su acepción ecológica más amplia: la biología, la medicina, la psicología, la psicoterapia, la sociología, la economía y las ciencias políticas. En todos estos campos comienzan a perfilarse hoy las limitaciones de los conceptos clásicos cartesianos. A fin de superar el modelo clásico, los científicos —al igual que los físicos— tendrán que ir más allá del tradicional enfoque reduccionista y mecanicista y desarrollar una visión holística y ecológica. Sus futuras teorías tendrán que concordar con las de la física moderna, aunque esto no significa que los conceptos de la física sean los más idóneos, aunque quizá sí resulten útiles. Los científicos tienen que estar dispuestos sin vacilar —como suelen hacer— a adoptar una estructura holística y a perder el miedo de ser poco científicos. Los físicos modernos les pueden enseñar que una estructura de esta índole no sólo es científica sino también conforme con las más avanzadas teorías sobre la realidad física. “
(Capra, El Punto Crucial)
“El ‘observador’ está dando paso al ‘sujeto’, ya que en el ser humano la capacidad de observar, como la de pensar, sentir o actuar, son inseparables y forman parte de un sistema multidimensional: el sujeto complejo. Desde la perspectiva de las ciencias de la complejidad, el sujeto no es meramente un individuo, es decir un átomo social, ni una sumatoria de células que forman un aparato mecánico, sino que es una unidad heterogénea y abierta al intercambio. El sujeto no es una sumatoria de capacidades, propiedad o constituyentes elementales: es una organización emergente de la interacción de suborganizaciones entre las que se destacan la cognición, la emoción y la acción: que son las formas de interacción del sujeto con el mundo. El sujeto sólo adviene como tal en la trama relacional de su sociedad.” (Najmanovich, 64)
“El sujeto no es lo dado biológicamente, sino lo construido en el intercambio en un medio social humano en un mundo complejo.” (Najmanovich, 66)
“I,a sociología pura no existe, lo mismo que no existe una historia pura, una psicología o una economía pura. Aun el sustrato de la psicología, el individuo, es una simple abstracción, si se lo extrae fuera de sus determinaciones sociales. No se puede ignorar la división científica del trabajo sin caer en el caos. Pero es cierto que sus divisiones no se identifican con la estructura de la cosa misma. El concepto de totalidad ha degenerado hoy en frase retórica. Quizás ello haga superfluo subrayar la forma en que todas las disciplinas cuyo sujeto es el hombre se han unido entre sí, y necesariamente remiten la una a la otra. “
(La sociedad. Lecciones de Sociología, Theodor W. Adorno Max Horkheímer. Ed. Proteo, Bs. As. 1969)
“la ciencia puede ser algo más que simple duplicación de lo real en el pensamiento, sólo si está impregnada del espíritu de la crítica. Explicar la realidad significa siempre romper el cerco mágico de la duplicación. Crítica no significa aquí subjetivismo,
sino confrontación de la cosa con su propio concepto. Lo dado se ofrece sólo a una visión que lo considere desde el punto de vista de un verdadero interés: de una sociedad libre, de un Estado justo, del desarrollo de lo humano. Y el que no compara las cosas humanas con lo que ellas quieren significar las ve, en definitiva, en forma no sólo superficial, sino, además, falsa.”
(Adorno y Horkheimer – Idem.)
“Hay constitución en sociedad sólo en la medida en que la convivencia de los hombres es mediada, objetivada, ‘institucionalizada’. A la inversa, las instituciones no son, en sí, otra cosa que epifenómenos del trabajo vivo de los hombres. La sociología se convierte en crítica de la sociedad en el momento mismo en que no se limita a describir y ponderar las instituciones y los procesos sociales, sino que además los confronta con ese sustrato, la vida de aquellos a quienes se superponen las instituciones y de las cuales consisten ellas mismas, en las formas más variadas.”
(idem)
“el concepto de sociedad es esencialmente, dinámico^
(idem)
“Las explicaciones históricas y sociales se distinguen de las que ofrecen las Ciencias Naturales en que incluyen los motivos e intenciones de sus agentes.”
(Carretero, Mario – Construir y enseñar. Las Ciencias Sociales y la Historia. Ed. Aique. Argentina, 1997. p. 30)
”La nueva historia no se coloca ni en el centro ni en el afuera de los conflictos. Por el contrario, su verdad se apoya en el hecho de ser parte del conflicto. El relato histórico es parte de la historia, no es su crónica o su descripción, es un intensificador y operador del poder. Esta es la función de la memoria histórica, la de sostener un discurso de esplendor del poder con sus rituales y funerales, elegías y epitafios, consagraciones, ceremonias, crónicas legendarias.”
(Tomás Abraham, en Foucault, Michel – Genealogía del Racismo. 1976)
“La Economía, como la Historia, la Sociología o la Antropología, es una ciencia social. Por su metodología particular, adaptada al campo de la actividad social que estudia, por el propio campo social, y por su historia, la Economía se distingue de las otras ciencias sociales. Sin embargo, la separación y diversidad de las ciencias sociales, aunque útil en muchos aspectos, presenta también inconvenientes y peligros.
Estos inconvenientes son todos derivados de la unicidad esencial del ente social: es decir, la sociedad actúa como un todo. Separar por razones funcionales de estudio y de exposición la actividad social en economía, política, derecho, cuestiones laborales, relaciones familiares, costumbres, etc., es inevitable, porque el campo resulta demasiado amplio y complejo para una sola ciencia; pero no cabe duda de que estamos haciendo violencia a la realidad, porque en la sociedad estas actividades no están separadas y, lo que es más, se influyen continuamente las unas a las otras.”
(Tortella, Gabriel – Introducción a la Economía para historiadores. Ed. Tecnos)
“En la cabeza de la mayor parte de las personas cultivadas, sobre todo en las ciencias sociales, hay una dicotomía que me parece funesta: la dicotomía entre scholarship y commitment -entre quienes se consagran al trabajo científico, realizando según métodos científicos y dirigido a otros científicos, y quienes se comprometen y ¨sacan fuera¨ su saber. La oposición es artificial y, de hecho, es preciso ser un científico autónomo que trabaja según las reglas del scholarship para poder producir un saber comprometido, es decir un scholarship con commitment. Es necesario, para ser un verdadero científico comprometido, legitimamente comprometido, comprometer un saber. Y este saber no se logra sino en el trabajo científico, según las reglas de la comunidad científica. Dicho de otra manera, es necesario abandonar un cierto número de oposiciones que están en nuestras cabezas y que son modos de autorizar renuncias, comenzado por la del cientiífico que se repliega en su torre de marfil. La dicotomía entre scholarship y commitment tranquiliza la buena conciencia del investigador, porque recibe la aprobación de la comunidad científica. Es como si los científicos se creyeran doblemente sabios porque no hacen nada con su ciencia. Pero cuando se trata de biólogos, esto puede ser criminal, y es igualmente grabe cuando se trata de criminólogos. Esta reserva, esta huída hacia la pureza, tiene consecuencias sociales muy graves.”
(Los investigadores y el movimiento social - Pierre Bourdieu)
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